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Los nadis: los ríos de energía del cuerpo

Por Nuza

«El prāṇa es la energía que impregna el universo en todos sus niveles.» B. K. S. Iyengar, Luz sobre el prāṇāyāma

Si los chakras son los centros de energía, los nadis son los caminos que los conectan: la red de canales por los que, según el yoga, fluye el prāṇa —tu energía vital— por todo el cuerpo. No se ven en una radiografía, pero llevamos siglos trabajándolos en cada respiración consciente.

En este artículo vamos a ver qué son los nadis, cuáles son los tres principales, por qué tienen tanto que ver con tu manera de respirar, y cómo el yoga los usa para devolverte el equilibrio.

Pintura tradicional india de un yogui sentado en meditación, con los chakras y los canales de energía dibujados a lo largo del cuerpo.
Un yogui en meditación con los chakras y los canales de energía a lo largo del cuerpo. Pintura del noroeste de la India, siglo XIX. Dominio público, vía Wikimedia Commons.

Qué son los nadis

La palabra nadi significa «río», «cauce» o «corriente». Y eso es justo lo que describe: los canales por donde corre tu energía. El yoga no mira el cuerpo solo como huesos y músculos, sino también como un cuerpo sutil —el mismo mapa al que pertenecen los chakras— recorrido por miles de estos hilos.

Los textos clásicos, como la Haṭha Yoga Pradīpikā y el Gheraṇḍa Saṁhitā, hablan de 72.000 nadis tejidos por todo el cuerpo. No son venas ni nervios que puedas diseccionar: son los cauces por donde, según esta tradición, fluye el prāṇa. La imagen es sencilla y útil: cuando los ríos corren limpios, la energía se mueve y te sientes vivo y claro; cuando se atascan, aparece la pesadez, el estancamiento, esa sensación de no fluir.

Los tres principales

De esos miles de canales, tres son los principales —los que más se trabajan en el yoga—, y los tres recorren la columna de abajo hacia arriba.

Ida — el canal lunar

Lado izquierdo · luna · calma

Sube por el lado izquierdo y termina en la fosa nasal izquierda. Es la energía lunar: fresca, receptiva, hacia dentro. La parte de ti que descansa, siente y se recoge. Cuando Ida fluye bien, hay calma y serenidad.

Pingala — el canal solar

Lado derecho · sol · activación

Sube por el lado derecho y termina en la fosa nasal derecha. Es la energía solar: cálida, activa, hacia fuera. La parte de ti que actúa, decide y hace. Cuando Pingala fluye bien, hay vitalidad y empuje.

Sushumna — el canal central

Centro de la columna · el eje

Es el más importante. Corre recto por el centro de la columna, de la base a la coronilla, y es el eje por donde se ensartan los siete chakras. Por aquí, cuando las condiciones están dadas, la energía puede ascender hacia la consciencia. Normalmente Sushumna está «dormido»; todo el trabajo del yoga apunta a equilibrar Ida y Pingala para que la energía pueda entrar en él.

Diagrama de una figura sentada con los tres canales subiendo por la columna y los siete chakras alineados en el centro.
Los tres canales: Sushumna sube recto por el centro —por donde se alinean los siete chakras— mientras Ida y Pingala ascienden a cada lado, cruzándose a la altura de cada centro. Diagrama vía Wikimedia Commons.

Ida y Pingala no van rectos: suben enroscándose alrededor de Sushumna y se cruzan a la altura de cada chakra. Si esa imagen te suena conocida es porque lo es: es casi idéntica al caduceo —dos serpientes que trepan en espiral por un bastón central—, un símbolo que aparece en culturas muy distintas para hablar de lo mismo, la energía vital subiendo por el eje del cuerpo.

El caduceo: dos serpientes enroscadas en espiral alrededor de un bastón central con alas en la punta.
El caduceo: dos serpientes que suben en espiral por un eje central, cruzándose una y otra vez. La misma figura que Ida y Pingala alrededor de Sushumna. Dominio público, vía Wikimedia Commons.

Ida y Pingala: dos polos que buscan equilibrio

Toda la idea se sostiene en un par de opuestos que el cuerpo está siempre intentando balancear: sol y luna, hacer y descansar, calentar y enfriar. Cuando Pingala domina demasiado, te sientes acelerado, inquieto, encendido de más; cuando domina Ida, llega la pesadez, el bajón, la niebla. Para esta tradición, estar bien es justo eso: que los dos estén en equilibrio.

Y aquí pasa algo curioso: a lo largo del día respiras más por una fosa nasal que por la otra, alternándose en un ritmo de varias horas. La ciencia lo llama el ciclo nasal; el yoga leyó ese mismo vaivén como Ida y Pingala turnándose el protagonismo. El mismo fenómeno, dos lenguajes distintos.

Por eso respiramos por fosas alternas

Si los nadis se equilibran a través de la respiración, tiene todo el sentido que exista una técnica para ello — y la hay. Se llama nadi shodhana, que significa literalmente «limpieza de los nadis»: la respiración por fosas nasales alternas.

Nadi shodhana, paso a paso

Siéntate cómodo. Con el pulgar derecho tapa la fosa nasal derecha e inhala despacio por la izquierda. Tapa la izquierda con los dedos, destapa la derecha y exhala por ella. Inhala por la derecha, cambia, y exhala por la izquierda. Eso es un ciclo. Un buen punto de partida son unos cuatro segundos al inhalar y cuatro al exhalar, alargando poco a poco la exhalación a medida que te sientas cómoda. Haz unos cuantos ciclos, sin forzar, dejando que la respiración se alargue sola. En pocos minutos la mente se asienta y la respiración se empareja: es de las formas más simples y fiables de volver al centro.

Como vimos en el artículo sobre la respiración y el sistema nervioso, el aliento es la puerta que sí podemos abrir a voluntad para influir en todo lo demás.

La conexión con los chakras

Aquí se cierra el círculo. Sushumna, el canal central, es el mismo eje a lo largo del cual se alinean los siete chakras. Cuando Ida y Pingala se equilibran, la energía deja de quedarse atrapada en los costados y puede subir por Sushumna, atravesando los chakras hacia la coronilla. Eso —el ascenso de la energía por el eje del cuerpo— es, en el fondo, hacia donde apunta toda la práctica.

Al final, los nadis enseñan algo muy simple: que el sol y la luna que llevas dentro —lo que te activa y lo que te calma— buscan estar en equilibrio, y que tienes una herramienta para ayudarlos siempre a la mano. El centro nunca se pierde del todo; se recupera, inhalando y exhalando.

Referencias

  1. Saraswati, Swami Satyananda (1996). Kuṇḍalinī Tantra. Bihar School of Yoga. (Descripción tradicional de los nadis y de nadi shodhana.)
  2. Saraswati, Swami Satyananda (1996). Asana Pranayama Mudra Bandha. Bihar School of Yoga.
  3. Svātmārāma. Haṭha Yoga Pradīpikā, cap. 2. (Texto del siglo XV sobre prāṇāyāma y la purificación de los nadis.)
  4. Avalon, Arthur (Sir John Woodroffe) (1919). The Serpent Power. (Fuente clásica en inglés sobre el cuerpo sutil, los nadis y los chakras.)
  5. Mallinson, J. y Singleton, M. (2017). Roots of Yoga. Penguin Classics. (Contexto histórico del cuerpo sutil.)

Créditos de imágenes: yogui en meditación (noroeste de la India, s. XIX) y caduceo, dominio público; diagrama de los tres canales, vía Wikimedia Commons (CC BY-SA).